Con la llegada de los reveses y el mal momento para el Gobierno, que vivió un primer trimestre de 2025 frenético, la Casa Rosada busca chivos expiatorios por fuera del entorno del presidente Javier Milei, para explicar el cachetazo que recibió del Senado por los rechazos de los pliegos de los dos aspirantes a ocupar cargos en la Corte Suprema.

Uno de los mayores miedos del Poder Ejecutivo tuvo en la sesión del Senado una escena de revival de la sesión del año pasado en la que se rechazaron los 100 mil millones de pesos para fondos reservados de la SIDE. La del voto conjunto entras las espadas de Mauricio Macri en la Cámara alta en coincidencia con el kirchnerismo, bajo la venia de una Victoria Villarruel que oficiaba como titular del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a los Estados Unidos.

El Presidente fue con su desesperación a cuestas a las residencias de Mar-a-Lago, en el marco de la entrega de premios de las fundaciones liberales Make America Clean Again (MACA) y We Fund The Blue, donde el jefe de Estado recibiría el galardón “León de la Libertad”, y pretendía que el poder político de la Casa Blanca intercediera para destrabar un nuevo ciclo de endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional. Pero en casa, mientras Milei buscaba la tan ansiada foto con Donald Trump, todo se incendiaba. 

A pesar de los intentos hasta última hora del asesor todo terreno Santiago Caputo para evitar que se llegara al quórum que diera por levantada la sesión, el fatídico número que el Gobierno quería a evitar a toda costa llegó. La reunión empezó con las 37 bancas necesarias y justas: 32 las aportó Unión por la Patria (UP), dos el PRO, otras dos por la UCR y el restante lo dio el exlibertario Francisco Paoltroni. 

Acá comenzaron las piñas al aire que suele revolear un boxeador cuando se ve contra las cuerdas. Y la apuntada, una vez más, era la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien ya vienen acusando de larga data desde las milicias digitales "libertarias", por tejer acuerdos con el expresidente Macri. 

El mayor miedo de Milei: Macri, entre el voto con el kirchnerismo y el tándem con Villarruel

La abogada ejercía como Presidenta en ejercicio por el viaje de Milei a Estados Unidos. Tras una dura acusación de Caputo, en la que se acusaba a la titular del Senado por "operar" en su despacho de la Cámara alta mientras ejercía la jefatura del Poder Ejecutivo, Villarruel rápidamente buscó detener la maniobra para escudarse de ataques judiciales. "Habría que preguntarle a él que quiso decir con eso. Habitualmente no interpretamos tuits", aseguraron a Diagonales desde el entorno de la vicepresidenta. Ante la consulta de este medio sobre los trascendidos de una hipotética charla de Villarruel con el presidente provisorio del Senado Bartolomé Abdala, para que desistiera de firmar un decreto que suspendía la sesión, en el equipo de la titular de la Cámara alta fueron contundentes: "Victoria Villarruel no persuadió a nadie". En off, desde el entorno de la titular del Senado estallaban de bronca. 

Aquí ya se empezó a vislumbrar un nuevo caso de enemigos unidos por el espanto. Los caminos volvieron a cruzar a Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner. El titular del PRO aportó a la causa que principalmente tomó UP con el entrerriano Alfredo De Angeli y la pampeana Victoria Huala, del círculo de confianza de Macri. 

El mayor miedo de Milei: Macri, entre el voto con el kirchnerismo y el tándem con Villarruel

Una vez que hubo quórum, el resto fue pura debacle para los planes del Gobierno. En el caso del pliego Ariel Lijo, hubo 43 votos negativos y 27 afirmativos; en el caso del académico, que aun resiste tras su juramento a escondidas en la Corte, fueron 51 rechazos y 20 apoyos.

Pero ese resultado devastador para la Casa Rosada tenía meses de traspiés acumulados, que tanto Santiago Caputo como el número dos del ministerio de Justicia Sebastían Amerio, de excelente comunicación con la Corte Suprema, no pudieron sortear. 

Era sabido que Cristina ya le había retirado su apoyo a Lijo. Solo lo sostenía precariamente al juez federal de Comodoro Py que una parte de los senadores de UP lo respaldaba a través de los gobernadores, y también por acuerdos entre los propios legisladores con el magistrado, incluso poniendo su firma y avalando su pliego en comisión. 

Por la misma senda iba el discurso de Macri, en contra de Lijo. Sólo una senadora, la tucumana Beatriz Avila votó a favor del juez federal. El resto del bloque de siete integrantes, cumplieron con los deseos del expresidente. Macri incluso pudo unir los votos de los espacios antagónicos en el partido amarillo: la larretista Guadalupe Tagliaferri y la cordobesa bullrichista Carmen Alvarez Rivero, enfrentada con el expresidente, ambas votaron en el mismo sentido.

En el caso de García-Mansilla había un rechazo no solo de la exmandataria, sino de toda la bancada de UP y la propuesta del catedrático ni siquiera obtuvo dictamen en comisión, cosa que sí había logrado Lijo. El PRO siguió el mismo camino.

En la cadena de "fantasmas" que revivió el Gobierno estaban todos los principales rivales de la Casa Rosada. Ni siquiera faltó el radicalismo de Martin Lousteau, que aportó otro escaño clave junto al fueguino Pablo Blanco. 

Todos fueron partícipes necesarios de otra jornada negra para las ambiciones del nuevo "vamos por todo" libertario.