Dos de las cinco sillas del tribunal judicial más importante del país serán ocupadas por designados libertarios. Así lo confirmó el Gobierno Nacional esta tarde, cuando anunció que nombró por decreto a los magistrados Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como miembros de la Corte Suprema de Justicia. La incorporación de los ministros será “por la fuerza”, luego de la resistencia que encontró en el Congreso, y se espera que despierte un vendaval de polémica con el presidente Javier Milei en el foco.

Con el objetivo de que los jueces estén presentes en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso este sábado 1 de marzo, en la Casa Rosada apuraron los trámites para que Lijo y García Mansilla integren la Corte Suprema. La definición llegó esta tarde, después de meses de idas y vueltas en la administración de La Libertad Avanza (LLA), que no logró imponerse en el debate legislativo y por lo tanto echó mano a sus facultades como Poder Ejecutivo para designar a dedo a dos quintos del máximo tribunal.

X de Diagonales

En un comunicado difundido minutos atrás, la Oficina del Presidente aseguró que el Senado “debió haber prestado acuerdo a los candidatos”, pero “optó por guardar silencio, a pesar de que se cumplieron con todos los requisitos normativos vigentes y se demostró la idoneidad de los postulados”. En ese sentido, apuntó a “la politización de la Justicia” y “los intereses de la política” sobre el Poder Judicial, y anunció que “el Presidente ha tomado la determinación de designar en comisión” a Lijo y García Mansilla “como jueces de la Corte Suprema de la Nación”.

X de Oficina del Presidente

Con ello, el Gobierno Nacional se prepara ahora para las repercusiones, con gran parte del arco político en contra del doble nombramiento y, en especial, de su concreción “por comisión”, es decir, por decreto. El mecanismo está previsto por la Constitución pero estipula que las designaciones deberán ser validadas durante el período de sesiones ordinarias por el Senado, donde todavía será necesario el apoyo de los dos tercios.

Lo cierto es que la semana pasada el Ejecutivo no consiguió los votos ni siquiera para dar inicio a la sesión que buscaba comenzar a tratar el pliego de Lijo. Así dadas las cosas, existen dudas sobre si alcanzará la mayoría absoluta tras realizar los nombramientos por decreto, que también requieren del pedido de licencia de los magistrados escogidos. La Casa Rosada se reservó sus cartas y, en los últimos días, respondió sin vueltas que si los jueces son revocados optará por designar “a las dos personas más libertarias que haya”.